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1er. Mensaje

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Juan 3:34...  Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla: porque no da Dios el Espíritu por medida...

 

Al leer este pasaje podemos ver claramente que  nosotros somos los que ponemos la medida, Dios va a darnos  NO SEAMOS ESCASOS, la medida depende de nosotros. Decimos en nuestro corazón que estamos dispuestos, queremos que Dios nos sature, pero internamente no recibimos porque nosotros mismos nos ponemos una medida. Nosotros somos los que ponemos la capacidad en la que Dios se va a derramar, pero no en la disposición sino en el trabajo que dejamos hacer a Dios en nosotros. Porque podemos estar dispuestos y decirle al Señor que ahora nos envíe todo lo que quiera y que amanezcamos llenas de dones y de frutos, pero la disposición del trabajo de Dios es lo que va a disponer la medida de lo que nosotros tengamos de nuestra visitación.  Hay gente que hoy dispone y mañana no, que hoy deja que Dios trabaje en ella y al día siguiente no. Muchas veces aceptamos a Dios con sus beneficios y no con sus obligaciones.

Cuando uno emplea a alguien para servicio, éste tiene beneficios pero no cumple con las obligaciones para con su familia, porque nada mas es una persona de servicio.  Y nosotros hemos pasado con corazón de criado en la casa de Dios, y eso limita su visitación. Solo miramos a Dios como el dador de bienes, pero no tenemos disposición de darnos a nosotros mismos a El. Tenemos la consagración de alguien que está en servicio y no de un Hijo, no nos demandamos más.

Un CRIADO  es alguien que está de esclavo, no por amor, sino por un salario y que cuando no recibe el salario a tiempo, se amarga y no hace las cosas con gozo. Dios da de su Espíritu sin medida, pero si tenemos corazón de Criado, vamos a limitar a Dios en su entrega, porque si no nos da lo que queremos en el momento que lo pedimos, dejamos de darle alabanza, adoración y nos ponemos enojados con El. Nuestra capacidad de entrega y de amor es lo que va a dar el límite de Dios.  Hay espíritus que son más fáciles de influenciar que otros. Pero no debemos esperar a que otros nos hablen o nos inviten a consagrarnos, sino que lo importante es cuanto nosotros pensamos que debemos consagrarnos y entregarnos a El, sin que nadie nos hable de El. Cuantas de nosotras empezamos a adorar sin que el director de alabanza nos diga: ahora levante su voz y adore al Señor?, cuantas empezamos a danzar antes que otro comience a hacerlo?; nuestra entrega a Dios no se trata de eso sino que se trata de cuanto hacemos o damos a Dios  por nosotros mismos.

 

Eclesiastés 4:10...  Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante...

Aquí vemos claramente dos tipos de personas, la que es Hijo verdadero y la que tiene corazón de criado, que esta esperando la reacción del otro para ver cuando lo levante. Son gente influenciable, que si uno cae, el cae a su lado; pero la diferencia la pone el otro, que al ver que ambos están caídos, decide levantarse e incluso recobra fuerzas para levantar a su compañero. Esto nos da la pauta que en cierta manera nosotros tenemos un corazón de criado que si no es pagado, no se conforma.

Es como una esposa, que no recibe una mensualidad de parte de su esposo, pero que eso no la va a limitar en su amor por él, la sujeción no está supeditada al pago o a una remuneración, se sujeta y le sirve porque le ama. A veces, para muchos,  la sujeción hacia Dios depende de cuanto nos da El y esa actitud lo único que hace es revelar nuestro corazón de criados hacia Dios.

 

 

Hay algunas características de aquellos que tienen corazón de criado.

 

LOS CRIADOS DE ABRAM

Gen 14:14...Y oyó Abram que su hermano era cautivo, y armó sus criados, los criados de su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan...

El criado va a pelear y ni siquiera sabe contra quien va a pelear. No debemos meternos a pelear contra algo que no sabemos que es, solo porque los demás lo hacen.  El criado es el que va a la batalla sin rhema.  El pueblo de Dios muchas veces cae en eso y ni siquiera se da cuenta, va a pelear una batalla que no conoce y con rhemas que no son suyos, y lamentablemente las mujeres somos mas vulnerables a esto.  El criado no averigua donde tiene que ir, solo lo mandan a la batalla, lo arman y va.  La gente que no tiene ministerio hace cosas sin estar seguras de lo que hacen, y demuestran inseguridad porque se conforman con poco. Han  habido casos de matrimonios que se forman solo por una profecía, no tienen amor, ni siquiera se gustan, solo ven al otro como un buen ministro o una buena cantora y alguien les dijo que sintió del Señor que ellos tenían que casarse y llegan al matrimonio sin estar convencidos de que eso es realmente lo que quieren y que la persona con la que se casan es la que aman y amaran para toda la vida.  Tenemos que vivir y movernos por convicciones,  porque lo vivido nadie nos lo arrebatara pero lo oído, cualquiera lo arrebata.

Cuando hacemos algo que no conocemos a fondo, tenemos corazón de criado.

 

Gen 18:7... Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y lo dio al criado, y éste se dio prisa a aderezarlo...

Abraham tiene una visitación de Dios y toma al criado y le dice que prepare el becerro, y este obedece pero ni siquiera sabe lo que esta haciendo.  Esto nos representa a nosotras cuando preparamos cosas, cantos, danzas, predicas, hasta adoración, para un Señor que ni siquiera conocemos.  No tenemos que ser oidores sino conocedores de lo que estamos haciendo.  Mucha gente se sienta a la mesa del Señor y aun la sirve, la prepara y ni siquiera sabe que significa tomar la cena del Señor.  Cantamos con voz de criado cantos que ni siquiera sabemos el significado de lo que estamos cantando. Creemos que hacer sacrificio de alabanza es dar con dolor un cántico al Señor, cuando es alabar a Dios por sus proezas y lo que ha hecho en nosotros.  Investiguemos, busquemos de Dios para que se nos sea reveladas las cosas que tenemos que hacer, no solo seamos imitadores o seguidores sin conocimiento.

Muchas veces no recibimos porque no tenemos medida, aunque tenemos disposición.

Nuestra consagración no acaba, debemos vivir una vida de consagración permanente.

 

LA SANTIDAD DE UN CRIADO

1Sa 21:4...  Y el sacerdote respondió a David, y dijo: No tengo pan común a la mano; solamente tengo pan sagrado; mas lo daré si los criados se han guardado a lo menos de mujeres...

 

Lo mínimo que se le exige a un criado es que se guarden sexualmente. Es la marca mínima de criado, tienen que ser frutos genuinos, absolutamente de convicción, no de imposición. Por ejemplo en la manera de nuestro vestir, debemos ser recatadas por convicción, no solo porque somos evangélicas. Es como usar velo pero no sujetarnos a nuestros esposos, seria irónico, porque los ángeles reconocen vestiduras espirituales, entonces de nada nos sirve usar una señal física de sujeción, cuando en nuestro interior no somos sujetas.  Si eso hacemos, es porque tenemos corazón de criada, actuamos sin convicción.

Debemos crecer en nuestra medida de hijas, no basta con la disposición que tengamos.  Tenemos que ver por dentro cuanto tenemos de Dios.

 

UNA CRIADA CON CORAZON DE SIERVA

2 Reyes 5:2...  Y de Siria habían salido escuadrones, y habían llevado cautiva de la tierra de Israel una muchacha que servía a la mujer de Naamán...vs 3...Esta dijo a su señora: Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra...

 

Esta mujer, a pesar de ser criada, tenia corazón de sierva, porque no se limitó a sus deberes, sino que fue mas allá, y aun mas, conociendo el terrible mal que estaba enfrentando su amo, lejos de desnudarlo lo cubrió y le dio una solución a su problema.  Probablemente era ella misma quien lavaba las ropas de su señor, ropas llenas de sangre y hasta de trozos de su piel, debido a la lepra, sin embargo, ella no lo divulgó y fue parte de la solución.

Un criado solo se limita a hacer lo que le mandan, porque por su conducta y su obediencia va a recibir una remuneración; en cambio un siervo es el que no pone limites a sus servicios, como esa joven que no pensó que por dar un consejo recibiría una recompensa. Lo que la movió para actuar mas allá de sus obligaciones fue el amor que sentía por su señor.  Esa es la misma actitud que nosotros tenemos que tener con nuestro Señor: ir mas allá de lo que nos pide, hacer la milla extra, solo por amor, no esperando nada a cambio y sabiendo que ya todo lo hemos recibido de El.

 

 

Cuando somos honestos delante del Señor, vamos a demostrar si tenemos corazón de hijo, o corazón de criado.  De nada sirve que el pastor ore por nosotros, lo único que nos va a ser libres es la honestidad y transparencia que tengamos delante de Dios y de los hombres, admitiendo que no siempre las cosas nos resultan tan fáciles de superar como aparentamos.

Seremos hijos cuando nos dispongamos y obedezcamos. No debemos permitirnos caminar en Cristo sin convicción, sin algo que nos sustente, sino seremos como las olas del mar, moviéndonos dependiendo como sopla el viento.

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